El envejecimiento de la población española ha provocado un aumento de las personas dependientes ya que muchos mayores necesitan de cuidados para realizar las tareas del día a día y sus familiares se encuentran con un trabajo adicional que les supone una gran dificultad para conciliar su vida laboral con la personal.

El estado regula la situación de estas personas mediante la Ley de Autonomía Personal y Dependencia, mediante la cual establece los diferentes grados de dependencia que pueden presentar las personas mayores y las ayudas a las que pueden acceder sus familias para facilitarles la tarea de cuidar a sus familiares dependientes.

A grandes rasgos, esta ley reconoce el “derecho de promoción de la autonomía personal y la atención a personas en situación de dependencia, garantizando la igualdad en el ejercicio del mismo en todo el territorio del estado”.

Con el objetivo de ofrecer orientación a las familias con miembros en situación de dependencia a su cargo, en Ayuda Familiar, como expertos en el cuidado de dependientes, dispone del servicio de gestión para las prestaciones marcadas en la Ley de Dependencia. Además hemos confeccionado una pequeña guía sobre los tipos de prestaciones y servicios que ofrece el estado y cómo acceder a ellas.

¿QUÉ SE ENTIENDE POR DEPENDENCIA?

Autonomía personal y dependencia son dos conceptos muy relacionados entre sí que determinan la capacidad de una persona para realizar sus tareas diarias sin la ayuda de un tercero.

En concreto, la autonomía personal es la capacidad de dicha persona para decidir cómo quiere vivir y desarrollar las actividades básicas de su día a día.

Por su parte, la dependencia es el estado de una persona que necesita ayuda constante de otra para realizar tareas diarias.

En cierto modo son ideas contrarias ya que una persona en situación de dependencia carece de autonomía personal. Sin embargo, es crucial conocer qué aspectos se tienen en cuenta a la hora de determinar si una persona es considerada dependiente.

La imposibilidad de realizar por sí misma una de las siguientes actividades  es determinante:

–          Cuidado personal

–          Actividades domésticas básicas

–          Movilidad esencial

–          Reconocimiento de personas y objetos

–          Orientación

–          Entendimiento y realización de tareas sencillas

¿QUÉ GRADOS DE DEPENDENCIA EXISTEN?

Todas las personas que necesitan cuidados no tienen el mismo grado de dependencia ya que obedeciendo al nivel de ayuda que necesita en su día a día se pueden estimar tres grados diferentes de dependencia:

–          Dependencia moderada

Las personas con dependencia moderada necesitan apoyo intermitente o limitado a algunas de sus tareas habituales como ducharse o salir a la calle. 

–          Dependencia severa

Aquellos mayores con un grado de dependencia severo necesitan apoyo permanente y supervisión constante ya que sufren desorientación y pueden someterse a algún peligro de forma inintencionada.

–          Gran dependencia

Los Grandes dependientes poseen el mayor grado de dependencia que supone una pérdida total de la autonomía. Algunos ejemplos pueden ser falta de movilidad o pérdida intensa de memoria.

Para determinar qué grado de dependencia sufre una persona determinada, se debe solicitar su valoración al órgano autonómico pertinente, que en el caso de la Comunidad Valenciana es la Conselleria de Benestar Social. Una vez se presenta la solicitud de valoración, el proceso puede durar varios meses hasta que el personal especializado para ello cite a la persona afectada y a sus familiares directos a una primera entrevista y posteriormente para que se publique la resolución.

En el caso de no estar de acuerdo con la decisión, se puede recurrir la resolución para que la persona dependiente vuelva a ser valorada de nuevo.

¿QUÉ TIPOS DE AYUDAS PUEDE SOLICITAR UNA PERSONA DEPENDIENTE?

Una vez el anciano ha sido valorado y se ha determinado su grado de dependencia, él y su familia pueden acceder a las diferentes ayudas públicas que se ofrecen a las personas dependientes.

El catálogo se servicios que ofrece el Sistema de Autonomía y Atención a la Dependencia (SAAD) se dividen en tres:

–          Prestaciones para el acceso a centros y servicios públicos o privados concertados

Este tipo de prestación puede incluir un servicio de prevención de situaciones de dependencia y promoción de la vida personal, un sistema de teleasistencia y un servicio de ayuda a domicilio ya sea para la atención de las necesidades del hogar como para los cuidados personales. Además del acceso a centros de día para mayores, centros de día para menores de 65 años, centros de día de atención especializada para personas con problemas de Alzheimer o demencia y centros de noche.

Asimismo, también comprende el servicio de atención sanitaria, mediante el cual las personas mayores pueden encontrar una plaza en  una residencia de ancianos.

 

–          Prestaciones económicas de carácter periódico a la adquisición de un servicio privado

En este caso, las ayudas pueden estar sujetas al grado y el nivel de dependencia y capacidad económica del beneficiario o destinada a la cobertura de los gastos de un servicio privado cuando no sea posible la atención por un servicio público ya sea para una residencia privada como la contratación de asistencia personal durante todo el día o algunas horas.

 

–          Prestaciones económicas para ser atendido por cuidadores no profesionales, que en la mayoría de casos son familiares

Esta última prestación solo se concede en casos excepcionales en los que el familiar cuidador esté desempleado o se vea obligado a reducir su jornada laboral para poder atender al dependiente. En cualquier situación, el cuidador deberá darse de alta en la Seguridad Social para poder acceder a la ayuda.

 

Asimismo, el SAAD también concede ayudas para la adquisición de ayudas técnicas o instrumentos necesarios para el desarrollo normal de la vida del dependiente. Así como para facilitar la accesibilidad en el hogar, adaptando la vivienda para que el desplazamiento sea posible.

Sea cual sea la prestación solicitada, los beneficiarios recibirán una cuantía en valor del pago de los servicios solicitados pero tendrán que pagar la parte restante en función de su capacidad económica personal.

Las familias de personas dependientes en muchas ocasiones encuentran dificultades para poder compaginar el cuidado de sus seres queridos con su trabajo y su familia, por ello, empresas como Ayuda Familiar ofrecemos servicios de ayuda a domicilio para hacer la vida de estas familias más fácil y, además, ofrecer una mayor calidad de vida a las personas mayores sin necesidad de que salgan del núcleo familiar. 

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